Pecados capitales del arte contemporáneo

Leo en el blog de Manuel Pimentel, los ocho pecados capitales del arte contemporáneo, según José Javier Esparza, y aunque no suelo compartir las opiniones de este caballero, en este caso no puedo estar más de acuerdo:

1) Búsqueda obsesiva de la novedad, objetivo fundamental del creador. El artista no aspira a crear una buena obra, sino una obra nueva, que sorprenda por su novedad.
2) Desaparición de significados inteligibles. Si no se entiende, mejor. Si se entiende, el artista cree que ha fracasado.
3) Transversalidad de los soportes, todo vale, el propio soporte se convierte en arte. ¿Pero pueden ser arte paquetes de cigarrillos pegados sobre muebles o latas apiladas?
4) La consagración de lo efímero.
5) La vocación nihilista, la carrera desenfrenada por destruir cualquier referencia sólida, estable.
6) Apariencia de subversión, cuando en verdad está en gran parte subvencionada desde el poder de turno, que sigue sin entender ese arte, pero que se siente moderno amparándolo.
7) El naufragio de la subjetividad del artista, que no valora otra realidad distinta de propio yo, y que, por mor a ese culto a su subjetividad más radical, termina por no entenderse ni él mismo.
8) Obliterar cualquier búsqueda de la belleza, concepto que se considera retrógrado y perverso.

Es algo a tener en cuenta si van a visitar ARCO en los próximos días. Recuerden también los visitantes de tan ilustre feria lo que decía Agustín García Calvo en sus Diálogos de gente: “Si a usté le parece una mierda pinchá en un palo, es que es una mierda pinchá en un palo”.