Alma-Tadema y la pintura victoriana

Ayer fui a ver la exposición de Alma-Tadema, casi in extremis (iba a cerrar el próximo domingo aunque ha sido prorrogada hasta el 12 de octubre de 2014), pero es que había que pensarlo bien porque nueve euracos son nueve euracos, no están los tiempos para tirar el dinero y, a diferencia de otros, la baronesa no invita ni a unas cañas, por lo menos a mí. Por cierto, cada vez que entro en sitios de gente fina como el Thyssen me siento como un paleto, incluso creo que tengo aspecto de llevar en la cabeza una boina, sin llevarla, como diría Queneau en uno de sus logo-rallies.

Alma-Tadema y la pintura victoriana, en la colección Pérez Simón presenta unos pocos cuadros del pintor británico de origen holandés utilizado como reclamo en el título y unos cuantos más de otros pintores más o menos interesantes, prerrafaelitas, posprerrafaelitas (¿pospre?) y asimilados. Es decir, dioses y diosas de la mitología, damas lujosamente ataviadas, clasicismo y medievalismo… ¿Cursi? Tal vez, pero al menos esta gente pintaba mucho y bien.

Destaco que, en mi ignorancia, he descubierto en esta exposición a un tal John Melhuish Strudwick (tiene nombre de pintor inventado por Monty Python o algo así) que no conocía y que pintaba cosas muy majas.