Contra el cambio de hora

No hay ahorro energético, solo perjuicios contra la salud.

Acabo de darme cuenta de que esta noche volveremos a sufrir el molesto e inútil cambio de hora, para adoptar el llamado ‘horario de verano’ y esta vez voy a aprovechar que tengo un blog para manifestar mi protesta por esta medida arbitraria y atentatoria contra la salud pública.

Vean los argumentos contra el cambio de hora (en francés) que da la ACHED (Association contre l`heure d`eté double), asociación francesa que tiene por objeto la vuelta a la convención de husos horarios establecida a finales del siglo XIX, eliminando el cambio horario. Entre otros perjuicios, el cambio horario modifica los biorritmos de las personas, altera la cantidad y calidad el sueño, perjudica el rendimiento laboral, produce un aumento de los accidentes, dificulta las previsiones meteorológicas. Además, las puntas de ozono y otros fotooxidantes son más altas en verano, se gasta más agua para regar, etc, etc.

La presidenta de ACHED asegura que:

“El ahorro energético hoy es psicológico porque lo que se ahorra por la tarde con la luz del sol se consume por la mañana en los meses de transición con la calefacción” (Cinco Días)

Por otra parte:

“La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) considera que el cambio de hora, que se hará en la madrugada del domingo, “produce desajustes en el horario de sueño, tanto en los niños como en los adultos”, durante unos días, por lo que recomienda extremar la precaución en actividades que requieran concentración, como la conducción de vehículos.

“El hecho de dormir una hora menos nos hará tener la sensación de más torpeza y de menos capacidad de reacción”, algo necesario en las situaciones que requieren concentración o que son de riesgo, como conducir, declaró a Servimedia el vicepresidente de la semFYC, Asensio López” (De Discapnet)

Pero en realidad no me hacen falta todas esas explicaciones porque ya sé lo que me espera a lo largo de la próxima semana: dormir todos los días una hora menos de lo habitual, por tener que levantarme con una hora de antelación, pero no poder dormirme una hora antes por no estar acostumbrado. Así hasta que el cuerpo se adapte al nuevo horario, lo que no sucederá hasta el próximo fin de semana.

Además, estoy harto de que cuando llega el día de cambiar la hora, todos los medios de comunicación se obstinen en convencerme de las bondades de esta medida. Si es tan buena ¿por qué ponen tanto empeño en dar año tras año los mismos argumentos, que ya apestan?