Seguimos cabreados con el cambio de horario

¿Por qué perdura esta medida absurda y perjudicial?

Las autoridades se empeñan en seguir con la farsa del cambio horario, que está demostrado que no tiene beneficio alguno, por mucho que insistan año tras año en tratar de convencernos, y sí en cambio, numerosos perjuicios para la salud física y mental de una parte de la población.

La Association contre l`heure d`eté double (ACHED), asociación francesa que tiene por objeto la vuelta a la convención de husos horarios establecida a finales del siglo XIX, eliminando el cambio horario, da los argumentos siguientes:

“Entre otros perjuicios, el cambio horario modifica los biorritmos de las personas, altera la cantidad y calidad el sueño, perjudica el rendimiento laboral, produce un aumento de los accidentes, dificulta las previsiones meteorológicas. Además, las puntas de ozono y otros fotooxidantes son más altas en verano, se gasta más agua para regar, etc, etc. El ahorro energético hoy es psicológico porque lo que se ahorra por la tarde con la luz del sol se consume por la mañana en los meses de transición con la calefacción.”

Foto: Wikipedia.

Por otra parte, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) considera que:

El cambio de hora, que se hará en la madrugada del domingo, “produce desajustes en el horario de sueño, tanto en los niños como en los adultos”, durante unos días, por lo que recomienda extremar la precaución en actividades que requieran concentración, como la conducción de vehículos.

“El hecho de dormir una hora menos nos hará tener la sensación de más torpeza y de menos capacidad de reacción”, algo necesario en las situaciones que requieren concentración o que son de riesgo, como conducir, declaró a Servimedia el vicepresidente de la semFYC, Asensio López (De Discapnet)

No se entiende que una sociedad que presume de proteger a las minorías, que legisla a favor de la igualdad de los discapacitados, que vela por la salud pública prohibiendo el tabaco, etc, etc, continúe adoptando una medida tan irracional como el cambio de hora.