El Triángulo Secreto

Mejor que El Código Da Vinci

Antes de nada, hay que decir que el primer tomo de la serie de cómic El Triángulo Secreto apareció en abril de 2000, es decir, exactamente tres años antes que El Código da Vinci. Esta aclaración es necesaria para que nadie piense que estamos ante una de las numerosas secuelas o imitaciones del engendro de Dan Brown, ya que el cómic que hoy comentamos se basa en las mismas hipótesis o leyendas que el célebre best-seller, es decir: Jesús de Nazareth no murió en la cruz, convivió con María Magdalena, con la cual tuvo hijos y su estirpe ha sido perseguida a lo largo de los siglos por una secta a las órdenes del Vaticano y protegida por otra secta, de la que han formado parte templarios, cátaros y demás herejes.

El Triángulo Secreto es una más de las muchas obras que se han creado basadas en esas leyendas cristianas heterodoxas. Esta profusión de “variaciones sobre el mismo tema” publicadas desde hace años y que han ido pasando sin pena ni gloria, hace inexplicable el éxito del libro de Dan Brown, uno más entre ellos y no precisamente el mejor.

El cómic que nos ocupa empieza con una breve introducción en la que los componentes de una secta contemporánea de Jesús, entierran a alguien a quien llaman el Maestro. En el hilo narrativo principal, el protagonista es el joven investigador Didier Mosèle director de un equipo que trabaja en los manuscritos del Mar Muerto. Además pertenece a una logia masónica, uno de cuyos miembros desaparece misteriosamente cuando seguía la pista de la tumba de Jesús. A partir de ahí, el guionista Didier Convard elabora una historia de intriga con todos los ingredientes del género: oscuras conspiraciones, evangelios perdidos, cardenales corruptos, ermitas abandonadas y demás.

Una peculiaridad de El triángulo secreto es que cuenta con múltiples dibujantes, a saber: Gilles Chailet, Denis Falque, Christian Gine y Pierre Wachs, cada uno de los cuales se encarga de dar vida a una de las historias paralelas que transcurren en diferentes épocas. A pesar de ello, el estilo gráfico conserva suficiente homogeneidad como para no resultar chirriante. Otra peculiaridad es que las portadas son del dibujante de más prestigio de cuantos intervienen, André Juillard.

La primera saga se completó con los siguientes números:

El testamento del loco
El hombre joven del sudario
De ceniza y oro
El evangelio olvidado
La infame mentira
La palabra perdida
El impostor

Este año han visto la luz en España:

El sudario
La lista roja

Son las dos primeras entregas del segundo ciclo, que lleva como titulo genérico INRI. Todos están publicados por Glénat.

Por si a alguien le queda aún la duda, se trata de una obra herética, que no le gustaría al Papa Benedicto.

Por suerte en el Vaticano no leen cómics… ¿Los leen?