Referendum Constitución Europea

En 1986 se celebró en España un referéndum en el que, mediante una pregunta ambigua y poco comprensible, se pretendía saber si los ciudadanos estaban a favor o en contra de que nuestro país perteneciera a la organización OTAN, pero sin integrarse en su estructura militar. Salió que sí, es decir, que los españoles estaban a favor de estar en la OTAN, pero no en su estructura militar. Así que, en cumplimiento de la soberanía popular, nos incorporamos definitivamente a la OTAN, y unos años más tarde, olvidando la segunda parte de la cuestión y pasándose por el forro la voluntad popular democráticamente expresada en un referéndum, nos metieron silenciosamente y por cojones en la estructura militar. Después vino lo que vino: nuestros aviones bombardearon Serbia, nuestras tropas colaboraron en la pacificación (?) de Afganistán, los soldados españoles entraron en Irak y el 11 de marzo de 2004 en Madrid hubo una matanza de ciudadanos. Se ha acusado a Aznar de belicista, con razón. Pero no podemos olvidar que era un presidente del PSOE quien encabezaba el gobierno cuando entramos en la OTAN, como tampoco podemos olvidar que fue el sí dado por los ciudadanos en aquel referéndum el que abrió las puertas para lo que vino después. De aquellos polvos vinieron estos lodos.

Ahora -también con un gobierno del PSOE- se nos convoca a un nuevo referéndum para saber si queremos una Constitución Europea de la que algunos destacan su carácter antidemocrático y antisocial, mientras otros dicen que, con sus imperfecciones, es un texto suficientemente válido para sentar las bases de la futura política de la Unión Europea. Como en 1986, la mayor parte de los ciudadanos irá a votar sin saber qué es lo que realmente está votando, pero ahora, como entonces, el resultado de la consulta se utilizará para legitimar lo que les parezca conveniente a los que mandan. Tal vez dentro de unos años estemos lamentándolo.